Opinión Legal

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Lic. Oscar Díaz

La alienación parental de la política anti inmigrante de USA

16 Febrero 2017

Lic. Oscar Díaz*

firma@dgabogados.mx

Aun es poco conocido por su nombre, tal vez tú no has oído nada de él, pero el llamado Síndrome de Alienación Parental (SAP) es una descripción pseudocientífica que intenta identificar técnicamente el conjunto de síntomas que se producen en los hijos cuando un progenitor, mediante distintas estrategias y actos, trasforma la conciencia de los niños con objeto de impedir, obstaculizar, contaminar o destruir sus vínculos con el otro progenitor. También se ha identificado así cotidianamente al hecho de alejar dolosamente a un hijo de un progenitor o impedir su convivencia efectiva.

Aunque este síndrome aún carece de consenso científico dentro de la comunidad académica por no reunir los criterios metodológicos necesarios, es claro que describe o identifica de manera acertada la conducta de muchos progenitores para en verdad impedir la convivencia de un hijo con el otro progenitor, bajo pretextos o argucias en algunas ocasiones fundadas y en otras totalmente injustas, que por lo general dañan o fulminan dicha relación, estresando a los menores mientras los someten a sufrir un daño emocional irreparable que va en la ruta inversamente proporcional a su bienestar mental.

Según jurisprudencia mexicana emitida por nuestros más altos tribunales judiciales, en términos de nuestra Constitución, así como de la Convención de los Derechos del Niño ratificada por México, y de la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, los tribunales en todas las medidas que tomen relacionadas con menores deben atender primordialmente al interés superior del niño; concepto que interpretó la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la siguiente manera: la expresión “interés superior del niño” implica que el desarrollo de éste y el ejercicio pleno de sus derechos deben ser considerados como criterios rectores para la elaboración de normas y la aplicación de estas en todos los órdenes relativos a la vida del niño”.

Lo anterior implica que las políticas y las decisiones judiciales estatales de los países participantes de esos criterios proteccionistas de los menores deben considerar su bienestar por sobre cualquier otra cosa. Este tratado internacional (Convención sobre los Derechos del Niño) es uno de los más ratificados en la historia, solo existen tres países que no le han entrado en definitiva, son Somalia, Sudan del Sur y sí, Estados Unidos.

Son varios los motivos y argumentos por los cuales los vecinos del norte no han querido comprometerse en el tema, en la mayoría de los casos argumentando dejar a salvo su soberanía, pero está claro que de ratificarlo sería algo que impactaría frontalmente su cada vez más beligerante política anti inmigrante exponenciada en la nueva era de Trump, dado que es innegable el daño emocional que se produce en un menor ciudadano americano con la deportación de su padre o su madre de ilegal estancia hacia su país de origen, está claro que en estos casos el gobierno norteamericano privilegia el castigo hacia el intruso por encima de la salud emocional, física, económica y mental de uno de sus propios ciudadanos, quien absurdamente solo por ser menor de edad carece de facultades legales para solicitar la legal estancia de su padre, madre o ambos.

Bajo el argumento de su interés superior (de un menor)sería sensato, fundado y justo la legal permanencia en aquel país o en cualquiera, a aquellos padres que aun sin residencia legal son progenitores de ciudadanos radicados y enraizados en él.

El no reconocerlo y en su lugar traumatizar la vida de uno de sus ciudadanos, que incluso resulta además ser menor y estar indefenso solo por su minoría de edad, es una franca acción en contra del interés superior de dicho menor y una alienación parental construida desde el Estado, causante sin duda de daños punitivos, aunque hasta ahora no se le haya querido ver así, o llamar así.
 


*El autor es abogado litigante y analista político, titular de la Firma LegalDIAZ GOMEZ ABOGADOS, egresado de la UABC, con Maestría en Derecho Constitucional y con Especialidad en Derecho Civil, Mercantil y Familiar.

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